Centro de Estudios de Integración Latinoamericana
"Manuel Ugarte"

Presentación


Director: Julio Cardoso

Nacimiento y metas
A fines de 2013, la Universidad Nacional de Lanús decidió crear el Centro de Estudios de Integración Latinoamericana "Manuel Ugarte", incorporando entre sus competencias el trabajo de reflexión y seguimiento que el Observatorio Malvinas de esta Universidad venía realizando desde 2009, en torno a la continuidad de la ocupación colonial por parte del Reino Unido de Gran Bretaña sobre los archipiélagos de las Islas Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y sus mares circundantes.
Con esta partida de nacimiento, las metas del Centro Ugarte no podían ser otras que el estudio y la puesta en cuestión del colonialismo y su vigencia en la vida cultural, social, económica y política de los pueblos de la región y del continente.

Misión y funciones
El Centro de Estudios de Integración Latinoamericana "Manuel Ugarte" tiene la misión de promover el conocimiento de los procesos de integración y mestizaje vividos por los pueblos latinoamericanos, a través de abordajes interdisciplinarios fundados en el campo del pensamiento crítico de perspectiva nacional y latinoamericana.
Entre sus funciones, el Ugarte buscará producir, fomentar y difundir la elaboración de textos, ensayos y reflexiones críticas, reseñas, informes, notas de investigación y entrevistas de perspectiva interdisciplinaria -particularmente las miradas provenientes del campo de la antropología, la historia, la sociología, la geografía, la ciencia política, la filosofía, la educación, los estudios culturales, el arte y la crítica de arte- cuyo objeto central sea el estudio de algún aspecto específico de los procesos de integración en América Latina, ya sea en el pasado como en el presente, así como también sus proyecciones posibles a futuro.

La colonización pedagógica
Desde su fundación, a fines de la década del noventa, la Universidad Nacional de Lanús ha venido sosteniendo la necesidad de que nuestras instituciones educativas produzcan una ruptura con los proyectos fundados en los paradigmas de la universidad liberal y escolástica, ajena a los saberes y necesidades de nuestras comunidades, una matriz epistemológica que la expansión colonial europea impuso y trasplantó a nuestro continente.
En la periferia latinoamericana, nuestro desafío ha sido y es todavía dar a luz instituciones educativas capaces de interrumpir esa penosa tradición de un pensar sin arraigo en el paisaje y en la vida del pueblo al que pretende formar. Necesitamos instituciones que contribuyan al desarrollo de proyectos de autonomía propios en el campo del pensamiento, de la política, la cultura, la economía. Necesitamos formar jóvenes con capacidad para hacer aportes efectivos a la construcción de la Nación y a la integración regional; a la defensa de la soberanía y los derechos humanos; a la expansión de la democracia en todos los órdenes de la vida social e institucional; al desarrollo del pensamiento crítico de perspectiva nacional y latinoamericana; y a la conquista de más altos umbrales de justicia, libertad y calidad de vida de nuestros pueblos.
Necesitamos Universidades emancipadas de la rémora de la colonización pedagógica. Una Universidad americana solo puede ser aquella que materialice el encuentro de América consigo misma. De esta convicción y con estos objetivos nace el Centro de Estudios de Integración Latinoamericana "Manuel Ugarte".

Nuevo impulso de emancipación
En nuestro continente, el siglo XXI ha iniciado su despliegue sobre un escenario de reunificaciones regionales. Los intentos son diversos, sus logros dispares y sus alcances no son predecibles todavía. Sin embargo, esta multiplicación de las formas asociativas entre los países de América Latina sugiere que nuestro continente ha entrado en un nuevo ciclo, orientado a la conquista de grados crecientes de autonomía. También es evidencia de esta nueva nueva voluntad política el fracaso del  ALCA, la agonía de la OEA y el desgaste de Naciones Unidas. Este impulso de emancipación es, al mismo tiempo, causa y efecto de la crisis generalizada de las hegemonías de escala planetaria. Europa pierde peso. Aparecen nuevas potencias de aspiración hegemónica. En América, África y Asia, los proyectos imperiales de occidente -que siempre reservan para sí el rol de fiscal, juez y jurado excluyentes en todos los conflictos- han comenzado a sentir la erosión de su capacidad para imponerse.

Pensar la integración, ahora.
Se ha dicho que América del Sur ha retomado el histórico proyecto de sus libertadores San Martín y Bolívar. La afirmación debe dejar de ser retórica.  Por lo demás, no puede tratarse de un imposible retorno al pasado sino de un relanzamiento, de una nueva creación que incluso sea capaz de reformular el concepto mismo de latinoamericanidad que nos designa -una noción surgida de la expansión de los proyectos coloniales europeos en nuestro continente-, para que en una reapropiación contemporánea de su historia, aflore con nueva vitalidad la extraordinaria diversidad de etnias y culturas que nos constituyen y que aquella primera generalización sin matices había opacado, incluso para nosotros mismos.
Se trata, entonces, de descubrirnos hoy. Ahora mismo. Reivindicar una forma de ser y de pensar que se define a sí misma como histórica y situada, impone la obligación de abandonar las fijaciones esencialistas, ese lastre típicamente europeo. Es preciso asumir que el modo americano de mirar no puede sino ser a cada momento otro, misteriosamente siempre seguido de sí mismo.

Integración de los pueblos y los Estados
Refundar ahora el histórico proyecto americano de San Martín y Bolívar requiere poner nuestra atención en los nuevos procesos de mestizaje y afirmación identitaria que llevan adelante nuestros pueblos. Si vamos a pensar la integración, es necesario situar la reflexión en las fronteras, dirigir nuestra mirada hacia esos territorios materiales y simbólicos en donde cotidianamente los hombres y mujeres de esta periferia llevan a cabo sus operaciones de intercambio y de creación con las que construyen su presente. Necesitamos reflexionar sobre su vitalidad y sobre la dirección de esos movimientos. Porque junto y más allá de las iniciativas de integración política y económica que impulsan los Estados, está también la latinoamericanidad profunda que hacen nuestros pueblos día a día y por sí mismos, sin consultar ni pedirle permiso a nadie. Son dos corrientes de integración: la que se impulsa desde los Estados y la que hacen nuestros pueblos en el llano. Para materializar el ideal de emancipación de San Martín y Bolívar es fundamental que ambas corrientes armonicen su ritmo y se alimenten mutuamente. De lo contrario, las expectativas de justicia, libertad y soberanía que alienta el continente podrían correr el riesgo de truncarse.

Ningún pueblo tiene garantizado su futuro
Manuel Ugarte fue, quizá, el primero de nuestros pensadores que advirtió que la solución de los problemas sociales de la América Latina era inseparable de la construcción de un “nacionalismo latinoamericano” que permitiera a nuestros pueblos dar pasos decisivos hacia su unidad regional y continental.
Hoy, Latinoamérica, está embarcada en la construcción de democracias de cuño propio. Nuestros pueblos han logrado la conquista de nuevos derechos individuales y colectivos. Parte de los derechos y libertades que habían sido conculcadas a lo largo de casi 50 años de dictaduras y gobiernos oligárquicos funcionales a los proyectos de las potencias hegemónicas, han podido recuperarse. Nos falta. Y tenemos problemas nuevos para resolver. Pero una nueva integridad continental está cobrando forma.
Sabemos, sin embargo, que así como ningún imperio ha podido ganar la eternidad, tampoco ningún pueblo tiene garantizado su futuro. En un contexto de hondas mutaciones geopolíticas y geoeconómicas de orden planetario, América Latina necesita consolidar un proceso de integración que la libere de coloniajes y tutelas de cualquier orden. No parece haber otro camino si lo que buscamos es ocupar un lugar digno y propio en este tiempo.

Estamos de este lado de la orilla  
El Centro de Estudios de Integración Latinoamericana "Manuel Ugarte" nace como una contribución a este desafío. Lo hacemos en este día de hoy, desde esta Universidad Nacional, situada en Remedios de Escalada, Lanús, conurbano sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina, en Suramérica, la región más austral de esta América Latina, cuyo destino gira, desde hace milenios, vitalmente asociado al destino de nuestro querido planeta Tierra.