Domingo 14 Junio 2026

Memoria, lucidez y ternura: La huella imborrable de Taty

Hoy nos toca aceptar un adiós con un agradecimiento que nos nace desde cada rincón de esta universidad pública que ella supo sentir como propia.

Taty no fue sólo una luchadora incansable por la verdad, la memoria y la justicia, sino profundamente vital, y lo hizo con su sonrisa ancha, esa que no se gastaba con los años ni con los dolores. Esa sonrisa con la que nos abrazaba con ternura y firmeza a la vez, como si supiera que el amor también es una forma de combatir.

Nos enseñó que se puede ser radical en la exigencia de justicia y al mismo tiempo luminosa. No había rincón de esta tierra, donde alguna lucha mereciera darse, que Taty no estuviera presente. Ahora y siempre. No sólo por los suyos, no sólo por los desaparecidos - que eran toda su sangre - sino por cada grito ahogado que hacía de su corazón una casa con muchas puertas.

Y nos obliga, sí, porque su autoridad no permite la indiferencia, nos obliga a sostener la convicción de que un mundo nuevo renacerá y que ese mundo nuevo será posible si tomamos su legado, si encarnamos ese “recambio” que repetía con tanta esperanza.

Gracias, Taty, por la vida. Por recordarnos que la lucidez y la ternura pueden ir de la mano. Por mostrarnos que la lucha no endurece, sino que agranda la capacidad de amar, sobre todo cuando se construye todos los días.

En esta universidad que busca ser territorio de paz y de transformación social, nos hacemos cargo de su legado. Nos hacemos “recambio”. Y prometemos seguir empujando ese mundo de bondad que también ella veía posible.

Con respeto, memoria y esperanza,

Daniel Bozzani
Rector de la Universidad Nacional de Lanús

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